Día 457 – La cuesta de los alemanes

Aviso: Esta entrada del diario está especialmente recomendada para los muy PTV (Pamploneses de Toda la Vida). Pido disculpas al resto del mundo, a los que también les animo a que la lean, faltaría más.

Domingo de luz pero sobre todo domingo de calor durante todo el día, sin ninguna duda. Encontrar días en Pamplona en lo cuales sobre la chaquetilla o la sudadera que lleva todo PTV en la mano son contados, y más si todavía no estamos en verano. Hoy ha sido uno de ellos. Tal ha sido el día que me he animado a sacar los pantalones cortos. Menos mal que apetece llevar ropa suelta, porque los que tengo son de “antes de”, lo que significa dos tallas más de la que tengo ahora. Digamos que hemos ido sueltos…

La jornada gastronómica dominical me correspondía a mí, y ha tocado “saladitos” o bocados de hojaldre de varios rellenos: chistorra, paté a la pimienta con nueces, queso en crema con salmón ahumado, jamón york y cheddar y atún con tomate. Ha habido algún momento de pelea con el hojaldre refrigerado porque se calentaba rápidamente y se volvía inmanejable, pero al final han salido bastante decentes. Y cuando he bajado al café me he encontrado que Unai y Hodei ya tienen balón de baloncesto tras habérselo pedido a sus padres tras haber jugado con ellos la pasada semana. No todo está perdido, si los chavales que vienen ven que hay algo más que futbol en el mundo.

La tarde, en Casa Micaela (con siesta incluida). Tras ella, hemos dado un paseo con mi madre, Mercedes y Kike recorriendo la zona conocida como Aranzadi (siguiendo el meandro del Arga a su paso por Pamplona); desde Ansoain bajando por la cuesta de los Alemanes hasta Irubide, llegando al Puente de la Magdalena y girando hacia el Parque de la Runa por la calle del Vergel hasta llegar al Puente de San Pedro, el que se considera como el puente más antiguo de Pamplona. De ahí hemos subido por la calle Errotazar hasta volver al barrio.

La primera parte de este recorrido me ha recordado mi época de estudiante de secundaria, en mi bachillerato en el Instituto Padre Moret, o como todos lo conocíamos, en Irubide. Suena ya a historias del abuelo cebolleta cuando pienso en lo que ha cambiado todo, en cómo nos jugábamos la vida yendo todos los días a un instituto por medio de una carretera sin arcén y entre muros de piedra por donde pasaban niños y coches a la vez. Ahora hay un paisaje urbanizado, peatonal y con carril bici. Pienso en eso y me quedo con la idea de cómo pasa el tiempo…

Hablando de la cuesta de los Alemanes, siempre me ha llamado la atención el nombre de esa zona de Pamplona. En su momento busqué el por qué de ese nombre y el resultado fue bastante curioso. Aquí os dejo algunos enlaces.

Una pequeña decepción. Están haciendo obras en las inmediaciones de mi antiguo instituto, una nueva avenida para urbanizar y construir más pisos. El problema es que se han cargado la zona verde que había al lado del instituto, la conocida como “campa de Irubide”. Uno de los sitios de mi juventud. He visto la nueva rotonda y cómo incluso han quitado espacio al patio del instituto. Una pena.

El meandro del Arga rodea una de las últimas zonas de huertas que quedan dentro de la ciudad junto con la zona de La Magdalena. Son los rescoldos que quedan de lo que en un tiempo era una ciudad eminentemente agraria y orientada al campo y la ganadería (las fiestas de San Fermín también son feria de ganado). El río bajaba hoy muy tranquilo y perezoso, con poquita agua, aunque ya lo he conocido por esta zona con mucha fuerza y mucho caudal. Hoy no era uno de esos días, todo lo contrario.

Y que hoy era día de calor era más que evidente. Ha costado mantener la mascarilla en su sitio, porque en algún momento te faltaba hasta el aire. Creo que estoy libre de que se me acuse de negacionista, pero también pienso que empieza a ser hasta ridículo el que se siga exigiendo que se lleve puesta la mascarilla en espacios libres. Otros sabrán más que yo. Mientras tanto, la chavalería han disfrutado del río sin mascarilla ni nada que se pareciera, a ver quién tiene el valor de decirles algo. Sobre todo a los inconscientes que estaban saltando desde el Puente de la Magdalena al río en una de las pocas zonas con cierto caudal y profundidad de agua que llevaba el Arga hoy. Superviviendo a la juventud se llama eso.


Tutto andrà bene!!
#hazteildefonser

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